El Pájaro Azul de EXTREMODURO

El gran Roberto Iniesta, ajeno a la hoja de ruta comercial impuesta por el sistema, escribe la historia de su gran aportación a la música patria, Extremoduro, como le va saliendo de entre las piernas, a golpes de mar ajenos a la lógica de las mareas. Si hay que sacar disco, se sacará cuando este esté completamente horneado, nada de prisas para alimentar a las legiones hambrientas de fans que claman bajo su torre para que les surta de vida. Que la gente anda desesperada por verles en directo y que hay locos que se recorrerían toda la geografía estatal siguiéndoles adonde quiera que fuesen, él decide hacer giras de contadas actuaciones, llenando recintos hasta la bandera y dejando al personal con el sabor de un único beso en los labios. A su bola. A contracorriente. Dejando que el poso asiente y se quede pegado al fondo del vaso. Chocolate en jícaras. Eso es poesía y la poesía se embellece en los versos cortos.

Así que no esperen que sea este el anuncio de un nuevo disco (aunque es más que un rumor que en breve saldrá lo nuevo, que está ya calentito calentito) ni de una nueva gira (también es cierto que prometió gira más extensa que la de Robando Perchas de Hotel en cuanto salga el nuevo trabajo). No. Nada de eso. Simplemente aprovecho la ocasión para, envuelto de nostalgia y esperanza, retozar en el barro, pedir la libertad de los pigmeos y desear ansioso que por favor nos regale un trocito más de esperanza, que nos diga ya una fecha. Pedir que nos aclare cuándo acabará la condena.

Mientras me conformo con este Pájaro Azul que ya nos permitiese ver en directo durante la última gira.

Preciosa. Cómo no.





por Isak Af